Mujer Estrella

Confeccionar prendas que además de un estilo propio tuvieran un sentido, en este caso un acto de reivindicación de los pueblos originarios, fue la semilla que llevó a Camila Cisterna Quilaqueo (30) a instalarse con su taller de indumentarias “etnocontemporáneas”. Dicha idea, y una urgencia de generar recursos, dieron el impulso necesario para el nacimiento, hace tres años, de “Camila Ciskew”.

Diseñadora industrial de la Universidad del Bío Bío, y con especialidades en calzado y lencería en el extranjero, esta emprendedora penquista relata que su marca nació “porque quería visibilizar al pueblo mapuche, al que pertenezco, y por eso fusioné mis dos apellidos (Kew es por Quilaqueo en mapudungún)”.

“Quería dar a entender las distintas maneras de ver y vivir la vida de otros pueblos en un Chile multicultural y que la gente pudiese obtener información, que pudiera entender estas otras cosmovisiones”, explica.

Vestir con sentido
Su idea es rescatar, a través de sus diseños, elementos de la vestimenta tradicional de los pueblos

originarios, como iconografía y colores.

“Eso lo plasmo en prendas más actuales, que lo llamo etnocontemporáneas. Mi concepto es vestir con sentido, en el fondo es un acto súper político, de poder demostrar a través de la vestimenta que todavía hay pueblos con ese tipo de cosmovisión, que no están exterminados”.

¿Cómo partió con su emprendimiento? “Primero -cuenta-, hice tres vestidos, creé un fanpage y ahí me di cuenta que esto podía ser una nueva oportunidad de trabajo. Al principio fue por necesidad, estaba pasando por un momento económico súper brígido, no tenía nada y dije: ya, ¿qué se hacer? Siempre quise hacer algo desde mi historia, mi identidad, en ese momento hice tres vestidos y me di cuenta que eso era lo mío”, comenta.

Personalizados
En un principio trabajando desde su pieza, partió incorporando a sus prendas elementos de la cultura mapuche, donde están sus raíces, contando con un catálogo de vestidos inspirados en el küpam que sus clientas podían personalizar en cuanto a la talla, color, iconografía y modelo.

Actualmente, instalada ahora en su propio taller en calle Emilio Grant, en el sector de Plaza Juan Bosco, y con nuevas maquinarias adquiridas gracias a fondos de emprendimiento, continúa con los trabajos a pedido, pero también cuenta con un stock en el que destacan tapados, crop tops, cinturones, poleras para hombre, carteras, estuches y cuellos con estampado de animales endémicos, ideales para niños y niñas.

Asimismo, ha ampliado su línea ya no únicamente con iconografía mapuche, sino también quechua, aymara y selknam. “Ahora trabajo distintos pueblos originarios, mi idea es poder abarcar los pueblos latinoamericanos, que la gente entienda que hay un sinfín de culturas y ciertas creencias completamente distintas, que en el fondo es el vivir bien que tienen los pueblos originarios, el Küme Mongen en el pueblo mapuche, que es poder a través de tu existencia vivir bien contigo mismo, con el entorno, la madre tierra y todo lo que nos rodea”, subraya la joven, que con este emprendimiento además, en lo personal, “siento que volví a reconectarme con mi historia”.