Emprendimiento Femenino

¿Y si vestimos con identidad?

Mientras realizaba su práctica profesional, Camila Cisterna se dio cuenta que lo suyo tenía que ver con la confección de prendas. Fue por su paso en la fábrica de calzado Rubén Sport, en Barrio Norte, donde se maravilló con el diseño, la manufactura y la creación de piezas únicas. “Me gustó porque eran tres hermanos que se dedicaban a lo mismo. Si bien yo llegué donde se hacían los zapatos masculinos, en el segundo piso estaba el taller de calzado infantil y a solo dos cuadras estaban las instalaciones en donde se confeccionaban los zapatos de mujer”, recordó.

Justamente en esa época, la ganadora de Premio Pyme Región del Biobío 2017, categoría “Emprendimiento Mujer”, comenzó la búsqueda para dedicarse a un rubro que le gustara y no experimentar más tarde el arrepentimiento de lo que había estudiado (Diseño Industrial en la Universidad del Bío Bío). Como obra del destino en la casa de estudios empezaron a implementar talleres de calzado. Fue tanta su fascinación en la materia que a eso enfocó su proyecto de título.

Una vez titulada y trabajando en otros quehaceres, debió enfrentar una importante crisis económica que logró sobrepasar gracias a la confección de prendas de vestir con identidad. “Le ofrecí a mi hermana, que vivía en Valdivia, hacerle un vestido. Le dije que eligiera los colores y con telas que tenía mi mamá, hice mis primeros tres diseños. Luego los subí al Fanpage y todo comenzó”, afirmó Camila.

Fue así como surgió, hace dos años y medios, Ciskew, indumentaria inspirada en la cosmovisión de pueblos originarios para hombres, mujeres y niños, que incluye faldas, vestidos, cinturones, tapados y poleras. Tras lanzar a las redes sociales los primeros trabajos, el impacto fue inmediato y es que no sólo había un nicho sin explorar sino, también, mucho interés por conocer de la cultura indígena.

Los pedidos a otras regiones no se hicieron esperar y Camila no daba abasto con la cantidad de demanda. Así que surgió la idea de postular a programas de financiamiento por parte del Estado. La primera vez, quedó fuera por las fechas; en la segunda, le fue mal en las postulaciones; hasta que a fines de 2015 recibió la noticia de que había sido aprobada.

Esos recursos le permitieron cambiar la maquinaria, el computador e instalar su taller en la calle E Grant 1785 en Concepción. A su fábrica sumó cuatro empleados y sus diseños han traspasado las fronteras nacionales, donde chilenos en el extranjero solicitan sus diseños para vestirlos en momentos importantes de la vida. “Me escriben mujeres que están por defender sus doctorados o magister en importantes universidades y me dicen que quieren llevar algo significativo de su país. Eso para mí es muy gratificante”, aseguró.

Fuente: https://revistavelvet.cl/emprendimiento-femenino/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

12 − dos =