HISTORIA

La historia del pueblo aymara se forma en torno al lago Titicaca, en la actual Bolivia, siguiendo una tradición que cobró fuerza con el auge de la cultura Tiwanaku (500 – 1000 d.C.)El número actual de aymara es de 48.501 individuos, representando el 7,01% de la población indígena de Chile.

Los pueblos aymara se hallan dispersos a lo largo de diferentes zonas que comprende los alrededores del lago Titicaca, en el altiplano boliviano, el Norte Grande chileno y el noroeste argentino. En Chile están ubicados en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, en el altiplano y la puna, sobre los 3800 msnm, en la sierra y valles altos de la precordillera y en los valles bajos y ciudades del norte chileno, así como en centros mineros, en la costa y en las grandes urbes más distantes.

ECONOMÍA


La economía se basa en dos principios ancestrales: complementariedad y reciprocidad. El primero dice relación con el aprovechamiento y complementación de recursos de diferentes y distantes pisos ecológicos. Actividades económicas como la agricultura y la horticultura en chacras , y la ganadería extensiva de camélidos -llamas y alpacas- y corderos en la puna y altiplano. Actualmente se suman a la economía moderna, como el transporte y el comercio.L a reciprocidad se expresa a través de sistemas de trabajo solidario, tanto individual como colectivo, por ejemplo, la minka o la limpieza de canales.

Todas las actividades económicas tradicionales están ligadas a una dimensión simbólica y, por ende, a rituales de producción al interior de un modelo de cosmovisión donde la vida es un equilibrio armónico pero frágil.

ARTE

Hasta la época de la conquista española, hombres como mujeres se vestían con unas gruesas camisas de lana de camélidos, amarradas a la cintura con una faja también tejida de lana. Usaban unas pequeñas bolsas, conocidas como chuspas, donde transportaban hojas de coca y otros tipos de hierbas. Calzaban sandalias de cuero y el pelo, que usaban largo, era arreglado con trenzas que en algunos casos llegaban a formar artísticos peinados. Gorros de forma cónica y collares, fueron atuendos que se llevaban en ocasiones especiales y los más vistosos usados quizás por los líderes o las personas más prestigiosas.

La vestimenta tradicional actual es utilizada principalmente en las festividades de la comunidad. Esta se compone, en el caso de la mujer, del aksu, un paño negro tejido de lana que envuelve el cuerpo sujeto a los hombros con alfileres de plata o tupus y una faja decorada o wak’a que lo fija a la cintura, además de una manta de tejido fino y multicolor llamado llijlla que cubre sus hombros y espalda. El arte textil aymara destaca por su excelencia técnica y fineza, en su mayoría destinado al vestuario y a piezas ceremoniales, como las chuspas y los manteles de uso ritual tari o inkuñas. Los tejidos, además de ser bienes de intercambio, son altamente valorados en la sociedad aymara, llegando a atesorarse por siglos en cada familia. La música y el baile, por otra parte, son dos expresiones culturales muy importantes para los aymara, las que además de ser una diversión cumplen un rol fundamental en sus ritos y fiestas religiosas.

Otra artesanía en la que destacan los aymara es la platería de joyas y objetos de uso ritual, entre ellos vasos y bastones de mando, la que han desarrollado tradicionalmente fundiendo sus técnicas y motivos ancestrales con las que aportó la platería de la época colonial española.

ORGANIZACION SOCIAL


Su modelo de organización social corresponde al de la organización del espacio y el territorio. Este modelo rebasa las fronteras políticas actuales para reconocerse en torno a la marka o territorio donde se desenvuelva cada etnia. En torno a sus antiguos ‘pueblos-capital’ (como son Isluga o Parinacota, en el altiplano chileno) se centran los intercambios rituales, de productos y/o trabajo y alianzas matrimoniales preferentemente con la gente del mismo sector. A nivel socioeconómico existe una clara bipartición entre el sector agrícola y el pastoril.

Las autoridades duran un tiempo limitado, uno, dos o tres años. Su cargo es sacrificado pero implica prestigio y estima.

Solo acceden a ellos matrimonios, pues los solteros están impedidos de asumirlos. Los títulos son: dos parejas de kurakas, cuatro de mayordomos y cuatro de alféreces, además de él o los “alcaldes de aguas”, en el sector agrícola. Hay otras funciones que pueden ser encarnadas por solteros aunque solo varones: quien se encarga de fabricar los bienes de la iglesia y mantenerla, el cantor que dirige el culto católico en ausencia del sacerdote y el campanero de la torre mallku del templo.

CULTO Y FUNEBRIA

En un primer sustrato de creencias, el más antiguo, encontramos el culto a los espíritus de las grandes montañas, los Achachilas, Mallkus y/o T’alla o “Aviadores”, que son masculinos o femeninos, y tienen enorme poder e injerencia en la vida humana pues son los administradores del clima; a la Pachamama o Madre Tierra, organismo generador de toda la vida (fauna, flora y seres humanos); y el Amaru o serpiente que representa los cursos de agua. Esta triada es tanto referencia del origen, abundancia y distribución del agua como donadora de vida, y es además patrón de ordenamiento del espacio económico y ecológico en el que el aymara se desenvuelve.

De la misma forma, este trío de espirítus jerarquiza la estructura social y político-económica de la sociedad aymara: el centro social, político y religioso de las diferentes etnias.Todo lo que compone la Pachamama está vivo, tiene nombre, razón y un destino. Hay lugares que pueden ser protectores y otros, perjudiciales, todos merecen respeto y algunos adoración y sacrificios. Existen lugares ‘fuertes’ como las cumbres o Piru partes y las fuentes de aguas. Los sitios arqueológicos son sectores de respeto ya que ahí se hallan los antepasados, llamados gentiles o abuelos.

La cosmología aymara fue sufriendo cambios, primero a causa de la dominación inka y luego española. De esta forma, la triada autóctona Mallku-Pachamama-Amaru mutó a una cristianizada Arajpacha-Akapacha-Manqhapacha (cielo-Tierra-infierno) que expresa la subordinación aymara con respecto a la sociedad colonial y neo-colonial. Por otra parte, su visión del tiempo es cíclica, definida por las estaciones climáticas que a su vez determinan el ciclo laboral-festivo. Todo esta inserto en un macrociclo de tiempo y espacio conocido como Pacha, en constante renovación por medio de “revoluciones” llamadas Kuti. Es una concepción rítmica y orgánica del tiempo que adapta hechos históricos y mitológicos introduciendo una visión lineal e histórica de él: el origen de la era del sol, la conquista y colonialismo y la conciencia de un futuro Kuti. Además de la práctica católica, la ‘religión’, se continúa celebrando el culto tradicional andino, las ‘costumbres’. Estas son: las de producción, las de pasaje (primer corte de pelo o ruytucho, matrimonio y fallecimiento) y las ligadas a la salud de hombres, plantas y animales. Cada jefe de familia, dueño de chacra o ganado debe dirigir el culto periódico familiar, sea el ‘pago a la Tierra’, el floreo del ganado, la construcción, inauguración o sanación de una casa o corral, etc.

LENGUA


La lengua aymara corresponde a la familia lingüística jaqi.. Actualmente es hablada por cerca de un millón y medio de individuos en Perú, Bolivia y Chile. En el altiplano, la población por sobre los 40 años es bilingüe, por debajo de esa edad, los mayoría de los aymara hablan solo español.

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